Integrantes del grupo Cuban American for Engagement (CAFE) exigieron la flexibilización de relaciones entre Washington y La Habana, y descalificaron a los legisladores de origen cubano en el Congreso de Estados Unidos.

Miembros del grupo de emigrados sostuvieron sendos encuentros en el Departamento de Estado y en las oficinas del Congreso, donde se pronunciaron a favor de políticas de mayor intercambio con Cuba, incluyendo el fin de las prohibiciones de viajar para todos los ciudadanos estadounidenses.