Por Carlos G. González Ruiz
La humanidad toda se vio estremecida con un singular
acontecimiento que marcó un hito en el devenir de la sociedad: la Gran Revolución Socialista de
Octubre de 1917. Una nueva era se abrió para los pueblos del mundo y los
postulados de Marx y Engels se hicieron realidad.
Correspondió al genial Lenin llevar a la práctica las ideas
que abrieron las puertas de par en par al proletariado, que supo y pudo al fin
zafar las cadenas que los mantenía atados a la más ridícula posición como clase
social.
La antigua Rusia zarista se convirtió de la noche a la
mañana en el gran país de los soviets y afloraron significativos cambios
económicos sociales que permitieron el avance cuantitativo y cualitativo hacia
una etapa netamente superior.
