Alicia, Mónica y Déborah fueron sus nombres en la lucha clandestina, y Mariela, fue la mujer que subió a la Sierra. Todos esos pseudónimos protegieron la identidad de Vilma Lucila Espín Guillois, durante aquellos años en que la joven comprendió que prefería caminar en la fila de los indignados a permanecer ajena, viendo como su país mudaba de tiranos sin alcanzar la libertad.Ya desde pequeña, Vilma —quien había nacido el 7 de abril de 1930 en Santiago de —, sobresalía por su insaciable curiosidad, inteligencia y dedicación al estudio.