Julio Cardenal es un cubano típico, como mandado a hacer por el librito de los estereotipos: mulato, divertido, sociable, buena gente, no le hace ascos a un roncito, más sabroso si es entre amigos, ni a dos cuando no es día de trabajo o actividad del Partido Comunista en el que, aún jubilado, milita con sumo orgullo.“Soy de la estirpe de los Maceo”, anuncia en cualquier escenario y es médico, internacionalista para completar la semblanza perfecta de los cubanos que engrandecen la cotidianidad de esta isla.