La patria agradecida contempla orgullosa la obra de quienes
hacen de la cotidianidad el esfuerzo y la consagración, dispuestos a no cejar
en el empeño de ser cada vez más leales.
De un lado están quienes luchan y resisten, pero de otro los
que pretenden arrebatar conquistas o echar por la borda una obra que se ha
concretado con el concurso de una mayoría dispuesta y digna de llamarse
cubanos.



