La retirada de Ecuador del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que oficializó con su firma el presidente Rafael Correa, puso de manifiesto la obsolescencia de esa joya de la Guerra Fría, impuesta por Estados Unidos cual espada de Damocles al continente.Parecía de más la permanencia del país sudamericano en el TIAR, luego de confirmarse que el Pentágono y otras dependencias de seguridad estadounidenses, en particular la Agencia Central de Inteligencia, colaboraron hace seis años en el ataque militar colombiano contra territorio de Ecuador.