En el oficio religioso protagonizado en la capital cubana por el Papa Francisco, estuvo marcado por estimular la actitud solidaria entre los seres humanos, como aliento y esperanza para la humanidad.“Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al "conocimiento deseado" o a distintos niveles de espiritualidad, subrayó el Sumo Pontífice, en la primera de las tres misas que oficiará en Cuba.
