Por un puñado de dinero

La tierra que los vio nacer se siente totalmente ofendida cuando se tergiversa la realidad, sin importar en lo más mínimo que es precisamente ella la que da cobija y sostén a sus hijos sean cual fueren las creencias religiosas o tendencias políticas afines.
Pero muchas veces por un puñado de dinero hostil, malintencionado, harapiento y mediocre, se es capaz de distorsionar la esencia de una sociedad, que como la cubana, se impone a las condiciones hegemónicas de un imperio y vence batalla tras batalla.
Esos son los mercenarios que al servicio del Imperialismo niegan que en Cuba haya enseñanza y un sistema de  Salud gratuitos. Hablan incluso de mendigos y harapientos en las calles, sin decir que el Estado Socialista hace de tripas corazón para no dejar a nadie a merced de su propia suerte.

Esa disidencia noctámbula no parpadea un instante para hablar de la dictadura castrista, tal parece han olvidado que sus títulos de graduados no les costaron un solo centavo y que ahora los ponen al servicio de otros, menos de sus compatriotas.
Cuantas glorias no se ha vivido y aun faltan por vivir, en medio de un bloqueo sin precedentes, de la extraterritorialidad y el vasallaje sin límites. Para eso no faltan los cubanos dignos que a veces al levantarse no tienen en sus manos el delicioso desayuno, pero se toman un sorbito de café y no de los muy fuertes, para emprender una nueva jornada en el trabajo, el estudio o la defensa de la patria.
Esos no faltarán jamás, porque son los que critican lo mal hecho pero con los pies bien puestos en la tierra y el ansia de unidos resolver los problemas que los atañen.
Mientras, los mercenarios siguen aferrados a un puñado de dinero malhabido para lo cual olvidan hasta sus orígenes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario