El Nuevo Herald y su desacertada opinión

La insertó el sábado 19 de diciembre en su página editorial tratando de contestar lo dicho 24 horas antes por el mandatario cubano sobre el primer aniversario de un conocido y trascendental acercamiento bilateral.

Su texto llama a Raúl Castro “gobernante” y no presidente como hace el resto de la comunidad internacional.
Luego de presentar su credencial lo citan reclamando a Washington eliminar políticas del pasado con vistas a lograr la normalización de los nexos entre ambos países.

Y aquí el editorial del periódico  de Miami se atreve a decir: “si vamos a eliminar políticas del pasado debemos hacerlo de ambas partes”.

Como, por ejemplo, ¿que Cuba levante algún bloqueo económico, comercial y financiero a Estados Unidos?

¿O que lo indemnice por pérdidas impuestas a este que sobrepasan holgadamente el millón de millones de dólares?

Aceptando la sugerencia del Nuevo Herald también podría eliminarse el proyecto de fomentar la democracia en Estados Unidos, sobre todo cuando los tiroteos pululan en sus calles y escuelas.

Asimismo la Ley de Ajuste norteamericano que estimula salidas ilegales desde su territorio.

¿O cerrarse las transmisiones no autorizadas internacionalmente de radio y televisión enfiladas desde Cuba hacia Estados Unidos?

Naturalmente que en esas últimas exigencias hay mucho de hipotético, porque La Habana jamás ha procedido así –ni lo hará- contra su gran vecino del Norte.

De ahí que no resulte necesario demandar a La Habana el cierre de una base naval en suelo estadounidense porque carece de tal imposición.

La decencia y el respeto a lo ajeno tienen sus frutos, helos aquí.

Suficiente, por ahora, para contestar el editorial que el Nuevo Herald publicó contra Cuba y su presidente, Raúl Castro Ruz.

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