René González: lealtad, dignidad y valor de Cinco Héroes

La lealtad, la dignidad, el valor, la moral no son abstracciones, existen, viven en nosotros, nos alientan y mueven a hacer el bien y a ser mejores, afirmó el Héroe de la República de Cuba, René González Sehwerert.

El luchador antiterrorista, primero de los cinco cubanos injustamente condenados en EE.UU. que regresa a la Patria, tras cumplir 13 años y un mes en prisión, y año y medio de libertad supervisada, dialogó con estudiantes y trabajadores del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (Cujae).


Con gripe y con fiebre, pero aquí estoy, feliz y agradecido, saludó René, al llegar junto a su esposa, Olga Salanueva, al área techada —espaciosa y colmada— donde aconteció una peña cultural en apoyo a Los Cinco, la número 46 de las celebradas cada mes en esa casa de altos estudios desde 2009. Un fuerte activismo y, sobre todo, la Red de Universidades en Solidaridad con esos valerosos hombres —nacida en la CUJAE y ya con más de seis mil profesionales, instituciones y estudiantes de 81 países inscritos— han hecho de la mayor universidad politécnica de Cuba La Casa de Los Cinco.

En nombre de sus hermanos de lucha —Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Fernando González y Antonio Guerrero—, René agradeció las muestras de cariño y el gran respaldo en todos estos años, y exhortó a multiplicar la lucha para liberar y traer de vuelta, lo más pronto posible, a sus compañeros.

Si hemos recibido su apoyo y el de tantas personas honestas en el mundo, es porque llegado el momento, cuando fuimos puestos a prueba, decidimos no claudicar, convencidos de que la dignidad humana no tiene precio y no puede ser quebrada, por grande que sea el poder del enemigo, aseveró.

Los Cinco hicimos, ni más ni menos, lo que en nuestro lugar haría cualquier cubano digno, lo que nos ha enseñado este pueblo de gigantes con su extraordinario ejemplo y capacidad de lucha y resistencia, recalcó González Sehwerert, y con absoluta convicción dijo creer en la virtud y en los valores.

Cuando ayudamos a "tirar" la placa de la casa de un vecino, qué es sino una muestra concreta de solidaridad, nobleza y desinterés, y cuán a menudo ocurren cosas así, tan hermosas, en cualquier barrio y lugar de este país, se preguntó René, y afirmó sentirse feliz, honrado, orgulloso y privilegiado de ser cubano.

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