Bloqueo, política criminal

La mayoría de los ciudadanos cubanos nació bajo los castigos y restricciones que el bloqueo ejercido durante más de medio siglo por Estados Unidos reserva a los habitantes de la vecina y pequeña isla.

Resulta el más largo cerco de la historia, económico, comercial y financiero, asegurado por una madeja de leyes y disposiciones.

Son las pautas por las cuales las autoridades de la potencia norteña vigilan, persiguen y penalizan no solo al pueblo de Cuba, sino también a ciudadanos, empresas e intereses de terceras naciones.


Es extraterritorial, pero más allá de eso, resulta criminal, por cuanto su propósito principal es rendir por hambre, enfermedades y carencias a toda una población humana.

Se ha hecho cotidiano para los cubanos, no porque se hayan acostumbrado a vivir bajo sus efectos, sino porque se sobrepusieron y sobreponen a todas sus penalidades, que van de lo inhumano hasta lo ridículo.

No escapan los niños con cardiopatías, tampoco los enfermos del VIH-SIDA, lo sufren los académicos; también artistas, deportistas, en fin, el conjunto de la sociedad del país caribeño.

El bloqueo aspira a hacerle la vida imposible a los cubanos y para ello obstaculiza las compras del país, ya sea medicamentos, instrumentos y otros insumos del sistema de salud pública.

Por ese concepto, entre mayo de 2012 y abril de 2013 un país de limitados recursos como Cuba debió erogar 39 millones de dólares al tener que adquirir esos productos vitales para la vida de sus habitantes en mercados lejanos o a través de intermediarios.

Pero el asunto no termina allí. Los especialistas cubanos de salud encuentran dificultades para su entrenamiento en técnicas de asistencia médica.

Así ocurre con los equios de imágenes médicas controlados o basados en el sistema operativo Windows XP de 64 bits. Su activación en Cuba no es posible, debido al bloqueo.

Especialistas del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología fueron excluidos de participar en el taller del Sistema LabWare-LIMS, celebrado en Colombia, bajo el pretexto de que la empresa norteamericana LabWare, patrocinadora del evento, no podía hacer tratos con Cuba.

También el Centro Nacional de Genética Médica está en la mira de la Oficina de Activos Extranjeros (OFAC) del Congreso, una de las principales manos ejecutoras de la política de aislamiento contra el vecino país.

Allí siguen sin poder adquirir un Analizador Genético, producido exclusivamente por compañías norteamericanas como Applied Biosystems, perteneciente a Life Technologies.

El Instituto Nacional de Gastroenterología, ubicado en el céntrico barrio del Vedado, de esta capital, precisa de un equipo de radiofrecuencia bipolar.

Se trata de un equipo que en nuestro continente comercializa la empresa Olympus Latin America Inc. Pero es tecnología gringa y por tanto los pacientes cubanos no pueden usarla.

Niños de la isla, pero también de otros países han salvado sus vidas en el Cardiocentro Pediátrico "William Soler", de La Habana. Pero esa emblemática institución enfrenta serias dificultades para adquirir óxido nítrico, gas fabricado por compañías estadounidenses y europeas.

Su uso terapéutico, inhalado, se fundamenta en su capacidad para lograr una vasodilatación pulmonar potente y sostenida sin reducir el tono vascular sistémico de modo significativo.

"Por su efecto potente este gas se utiliza para tratar las crisis de hipertensión pulmonar que se presentan en el postoperatorio de la cirugía cardiotoráxica pediátrica, complicación que puede causar la muerte al paciente, independientemente de la efectividad del proceder quirúrgico".

Es la opinión de la doctora Herminia Palenzuela, responsable del programa de calidad del referido hospital.

Al tratarse de un gas con características particulares no se puede trasladar en avión, y su transportación en barco requiere de un conjunto de precauciones, explicó.

"Se hace difícil garantizar el traslado en barco desde países lejanos. Además necesitaríamos un suministro estable, porque se trata de pacientes con cardiopatías críticas que no pueden esperar".

"Por la corta distancia que hay entre Cuba y Estados Unidos, si pudiésemos adquirirlo allí, podría haber un flujo constante, pero no tenemos acceso", dijo a la prensa local.

Palenzuela, también profesora consultante, refirió que la presencia de una hipertensión pulmonar persistente después de operado el paciente o la aparición de crisis de hipertensión pulmonar agudas, se observa con frecuencia en niños recién nacidos y lactantes pequeños.

Otra de las limitaciones del bloqueo que afecta la cardiología pediátrica en Cuba es la imposibilidad de acceder al Sevoflurane, el mejor anestésico pediátrico para la cirugía cardiovascular y que solo se fabrica en Estados Unidos.(Tomado de PL)

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